No había ninguna razón real para mirar el agujero, sin embargo cada noche me asomaba sobre el, y sin darme cuenta caí, en picada y por completo, nadie cree que algún día llegará a vivirlo. Dicen que el dolor se vuelve una adicción, una que no deseas, y donde no hay nada parecido a algún placer. Pasa el tiempo y es igual de difícil aceptar, igual de complicado dejar de cortar las frases sinceras con alguna coma falsa; dicen que volvemos dualidad al dolor y su apellido, que es por ello que siempre se vuelve (uno a ver el orificio), porque al final uno siempre cree que será mejor (no él mismo sino el momento) eso cuando son los buenos tiempos (no es optimismo sino negación), durante los peores simplemente uno decide aceptar la idea de que si sucede debe merecerlo (y es el momento donde todo se pierde), si el enemigo está en casa quizá el mundo es de villanos y no de héroes;  al final siempre terminas creyendo eso, lo único que prevalece.

"Igual no valgo nada".

Y dejas de recordar cuáles ideas iniciaron en ti y no en la boca de alguien, olvidas que las palmadas no son afecto, que las sonrisas en la cámara y frente a espectadores sólo esconden la realidad, que tu estado no es mimetizable. Ya no sabes si son tus actos o es el miedo, si son insultos o es cariño, o si el cariño a base de insultos cuenta porque "sólo es así porque tu lo hiciste serlo", porque no quiere pero "tu lo provocaste", ya no diferencias entre ser minimizada y la persona que realmente eres, porque eres ahora sólo eso: un tu en miniatura, y siendo alguien de little-mundo tu voz deja de ser voz, gritas tanto que al final dejas de hacerlo, no sabes qué pasa sólo que pasa algo.

"Pero es tu culpa, siempre es tu culpa, porque todo sería perfecto si tu no fallaras"

¿Y en que fallé?  ¿En qué fallé ahora?, los "Hola" de la gente hacia mi sólo son Hola, ¿por qué no puedo viajar a otro país si eso se decide (alguien mas)? ¿por qué debo aceptar liderar algo que no deseo? Sólo soy una herramienta. Nunca subir a autos, nunca aceptar nada de nadie, no decir nada sobre mi, ¿por qué debo ser hostil? La gente no es mala, no toda la gente es mala. No quiero grabarla mientras habla.

Y las palabras abofetean, y las reacciones de gozo al dolor y al poder perforan, uñas enterradas en el puño mientras se asiente. Alud cayendo ¿cuándo descubres que es demasiado? Unos hombres te tocan al caminar, ¿habrá aún alguna diferencia? ¿Entre ser obligada a vivir bajo esa máscara perpetua y sólo pasar por alto ese tipo de agresión?, seguro también lo merecía, seguro también hice algo, no tiene caso intentar reaccionar más ¿debo hacerlo?, ya están a metros de distancia, y la misma cara de gozo por el poder de haber ultrajado a su modo.

¿Cuál es el límite? Una parada vacía, una calle llena de autos, una película acabada, una salida "no permitida" y un hombre que se acerca, quizá eran sólo las 8, puñetazo en la mejilla, golpe hacia la pared, manos donde quisiera ¿cómo puede ser todo al mismo tiempo?, viene y va, palpitaciones bajo el ojo, quizá algo sangra, pienso que debo decir algo, solo preocupa no saber la forma correcta de actuar, si no es correcto sólo significará que "lo buscaba" ¿Acaso no fue culpa propia al desobedecer la protección carcelaria de no ser yo sino en binario?, propinar un insulto por deber pero no se existe mas, más miradas de poder y gozo sobre mi. De vuelta a casa sólo hay temor por una cosa, no más, decir lo que pasó sólo hará caer insultos, si no se dice y se sabe lo que pasó sólo hará caer insultos ¿por qué siempre debe ser la misma espada y pared?

Llegar a casa, nadie lo nota, un moretón enorme en una mejilla, una rasgadura en la otra del tamaño del meñique, pero nadie lo nota, debe haber sido porque uno vive ya dentro de aquel mundo pequeño.

Y siempre puede ser peor. Como insultos, amenazas, manos en la garganta, cada vez más fuerte, y uno siendo un silencio sepulcral, un títere sin movimiento, porque decía que era mi culpa y si lo hacia entonces lo era.

No espero que esto sea entendido, hay muchas cosas que no soy capaz aún de decir, intento dar pasos a pedazos, intento no mantenerme callada porque el silencio siempre fue parte de aquellas leyes que debía seguir. 

Sólo quiero recordar quien era yo.