Quizá me gustan las palabras más que lo que tengan por decir, las creaciones mentales, aquellas visiones generadas por oraciones formuladas con ingenio y creatividad ambulante más allá de una profundidad inyectada de conocimiento, por eso puedo leer 20 páginas o más de un momento en la vida de un hombre cuando una extraña le llama por teléfono mientras hacía un spaghetti y disfrutarlo.

Muchas veces me hicieron sentir que debía seguir hablando sin importar lo que dijera, mirada al vacío, lo recuerdo bien, pero supongo todos funcionamos así de cierta manera, es sólo que es una sensación que permanece mucho en mis memorias del inicio y del final. Desearía soñar con búsquedas de nuevo, una ciudad de noche y encontrarme en la mirada falsa.

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