"Si suelto un poco el aire para que se me aligere este dolor, posiblemente pueda ser feliz o puede ser que no"

"Esperas un tren, un tren que te llevará muy lejos, sabes a donde quieres que te lleve el tren pero no estas seguro de eso, pero no importa"

"Cuando tu estás en el borde del mundo yo estoy en el cráter de un volcán muerto"

"Los dedos de la niña ahogada buscan la piedra de la entrada, alza las mangas de su vestido azul y mira a Kafka a la orilla del mar".

Siempre llegan las mismas frases a mi cabeza cuando acepto que soy una la mala persona pretendiendo ser una buena persona, y de nuevo estoy aquí hablado del bien y del mal como si pudiese hacerlo. Quiero quedarme quieta, muy quieta y repetirme aquellas cosas mientras intento conciliar el sueño entre la fiebre y el dolor o las cosas que debo vivir aparentando que no existen porque hasta yo me canso de escucharme quejarme todo el tiempo. No sirve. De cualquier manera esto no dice nada.

A veces saco las pastillas y las miro en mi mano y me pregunto que pasaría.

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