Siempre es casi igual.  Estrellas en el cielo y una ciudad que no soy yo porque  yo siempre fui un desierto. La calidez de una mirada que anhela y la suavidad de unos ojos que temen no volver a ver, me pregunto si con el tiempo me he convertido en transparente o si poco a poco sólo muero y lo que hay en mi ahora solo son breves sombras o la sombra de alguna mas. Me pierdo en ese instante vacío, porque nunca lo está, en desear ser completa y no pedazos o en la esperanza de poder romperme en ellos. Siempre hay tanto que quiero decir, aun hay tanto que quiero decir, cómo la verdad, pero siempre temo volverme de papel después de ello.

Caigo al suelo y pido piedad. Caigo al suelo e imploro piedad. Me dejo caer y solo ruego por no poder levantarme de nuevo. En mi mente pasa una y otra vez mientras todo afuera continúa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y por eso hay que dejarse llevar por el mundo, para que nuestra vorágine no nos consuma

Anónimo dijo...

C'est la raison parce que je disparáis pour toujours