Martes de aquí no hay nada para ti

No se porque estoy tan cansada, ni porque me aferro a no dormir, a hacer solo esto cuando mis ojos se están cayendo. Quiero lanzarme al mar, tal cual como aquel hombre de memoria fugaz me contó el día que me invitó de su comida mientras me hacía compañía en mi allí donde solía gritar. No se que estoy haciendo, no se donde estoy.  A ratos soy puro impulso y gracias a algo (divino supongo) las charlas más horribles sólo se quedan en mi cabeza, lo mismo pasa con las peores acciones que terminan solo transformadas en pequeñas galaxias en mi piel.

La honestidad no es más que una catapulta. Aveces despierto con la horrible necesidad de contar todo de mi vida mil o cien veces más, como si aún hiciera falta algo, y es que hacen faltas tantas cosas, falto yo (por ejemplo) y más cosas que no importan o importan todo, pero igual no importan porque nada importa salvo que a final del día dé un si o una sonrisa o sea el sitio que no se mueve o sea la persona condenada a seguir aquí. 

He estado corriendo y solo me hace sentir muerta, pienso que entre más me vacío al correr mi cabeza mas se llena, por eso amo correr, no puedo pensar en ninguna otra cosa que me lastime más que ello, ya sea física, mental o emocionalmente. A veces no se si  al final de correr deseo aire o muerte o si simplemente sigo huyendo sin saber de qué o si trato de escapar de todas esas ideas que nunca me permito pensar y que al dar los primeros pasos es como si le abriera la jaula a mi pájaro azul.

Solo malgasto el tiempo, muero de sueño cada día y no se porqué, porque no duermo pero no se porqué. Para que dormir si cuando despierte seguiré igual.

He vuelto a hablarle a ella a mitad de la noche. Le he dicho que quiero verla y hablar aunque se que no seré capaz de hablar. Porque hay cosas que ya no soy capaz de decir aunque sólo quiero sacarlo de mi. También le mentí, quiero prozac y no una charla, quiero un piloto automático y anestesia sentimental, vida completamente anestesiada pero se que nunca me mandaría al psiquiatra de nuevo, ella no, probablemente por eso sigue siendo ella la ultima persona a la que recurro cuando empiezo a querer lanzarme del rascacielos y dejar de observar. 


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