Black swan

Despertar del ultimo día, lo que nunca te cuentan es como la voz una vez extirpada no vuelve a salir ni a tener alas.

Recuerdo que me encerré en el 52 para grabarme aunque apenas podía hablar, y ahora viene a mi mente también que 52 fue el primer número-viaje que existió en mi mundo de cristal, pero ese día no lo sabía. Cuando me cansé miré el mapa pegado en la pared junto con todas las demás cosas pegadas en la pared, mapamundi de un metro por sesenta mirándome y busqué a Niue, el mapa existía bajo una leyenda "Where are you from?", había pequeños pinchos colgados desde norte América hasta Asia menor, después de mirarlo y mirarlo tomé uno de persona-algo que había viajado hasta B desde Toronto, no lo escogí por el sitio, es que la pequeña tachuela era color verde; entonces la coloque en Alofi, Niue, y pensé en las posibilidades,  un pequeño pincho perdido en medio del pacífico.

Dos días después, cuando ya todos se estaban llendo, Bill se acercó a mi y con voz callada me murmuró "Pude ver tu pequeña marca en el salón de a lado", no sabía de que hablaba y lo sabía, estaba sorprendida de que notara un cambio diminuto en un mapa gigante, o que si quiera recordase el nombre de ese lugar, solo dije lo siento pero el dijo que estaba bien, que había sido todo ese tiempo una pequeña mujer oruga que se había desarrollado muy rápido hasta volverse una mariposa con ideas firmes y ganas de salir volando, "tu eres una de nuestras pequeñas estrellas", tampoco supe que decir, tragué saliva, la lepidóptera aleteaba en mis entrañas. Quizá di una leve sonrisa.

Hoy pienso en mariposas,  no en las poéticas ni en las reales, en esas que aletean sobre el cabello creando estática y tormentas - pesadilla. Pienso que desde que me fui, la lepidóptera ha estado ahí esperando, observando, acechando; y que no hay más palabras que decir salvo que hoy es el último día y ella lo sabe.

Hubiese dejado que sus manos se enroscacen en mi cuello y me sacudiesen una y cien mil veces más, si con eso era posible que mi talón izquierdo alcanzace el derecho, y pudiese volver de Oz a mi hogar. Porque mi hogar, mi hogar, hoy desaparece.

Entonces dime señor, ¿Qué haré con el miedo?

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