De las cosas que nunca existieron

Todo se arremolina, como un huracán interno desatado.

Me cuestiono si el sueño fue real o aún continúa. O si al terminar me terminó a mi, la pregunta de ¿que diferencia la realidad de un sueño? No deja de azotar mi cabeza, porque un sueño no está definido por el sentimiento onírico sino por el hecho de que nada es real para nadie excepto quizá para uno mismo. No he parado de divagar cosas asi porque además si que he tenido tiempo de sobra para pensar y dejarme corroer.

E incluso las manos cesaron su charla durante el tiempo que sucedió, como si fuese todo sin - impacto y sin - golpe, como si sólo fuese una extensión natural de los días pasados. No fue hasta que di un paso fuera de la burbuja con espaldas que desaparecen que sentí que el mundo me caía encima y las agujas del tiempo me atravesaron la garganta, las costilla se volvieron extensión de ácido al respirar. Temo que si cierro los ojos y me hundo a algún sueño en lugar de despertar, el huracán vuelva de nuevo y me haga pedazos.

Me he perdido.

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