Ciudad B como mi pueblo de los gatos

Todo aquí huele a madera, al bajar los escalones y entrar a mi no casa, al hundirme en la bañera de mi gigante no baño, y al subir las pequeñas escaleras, cedro, pino, un olor a madera que se vuelve parte de mi, extrañaré el olor a madera. Vivir dos horas a distancia, no dejar de poder pensar en la forma correcta de iniciar y terminar y continuar y pensar que esto aquí no va a ninguna parte. Blueberry y strawberry con tostadas y deers de fondo de desayuno, un gato que me mira con su panza dispuesta a ser jugada y otro que vive en el bosque del que no logro salir, las pequeñas bromas de mis no padres D y R y su amor perpetuo. Los caminos llenos de puentes y ríos y árboles y agua. Un sitio tan cálido me hace no saber quien soy.

Al cerrar los ojos he dejado de sentir, ahora veo la caída, el cielo en aquella tarde nublada y la sensación perpetua de saber que la caída viene pronto y dejará un vacío en el estómago,  subir y bajar, caer y gritar. Cuando cierro los ojos recuerdo aquel momento en que los abrí arriba del aire y todo era azul y vacío.

Este es un lugar hermoso y pacífico, pero yo soy un desierto.

Entonces cuando abro los ojos solo pienso en decir "Buenas noches Punpun".

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