Si el mundo se pone de cabeza aprende a caminar sobre tus manos

Cuando por primera vez en mucho tiempo pasa algo bueno en tu vida y no tienes a quien decirle, en ese momento se esta firmando por escrito el comprobante de falta de existencia real en el mundo de otros, o en su caso se reafirma el hecho de que al final venimos solos, existimos solos y morimos solos.

Y cuando aquello es casi imposible y esta cerca, casi tan cerca y aun así no soy capaz de sentir alegría o emoción real, como si necesitase la confirmación de alguien mas, o si mis logros solo fuesen fracasos hasta que viene un amigo sincero con su palmada en la espaldas diciendo "¡fabuloso !" y pretenda querer saber los detalles menores mientras yo desembolso mi emoción sincera. En cambio recibo aquella mirada reacia a la sonrisa, mis cosas buenas dicen en su mirada "esta es otra llaga" y de nuevo yo no se vivir mas para mi y guardo en una maleta mi paquete diminuto de felicidad encapsulada. No es injusto estar solo, lo injusto es no parar de sentir la soledad como cuchillos afilados y no poder bastarse uno en si mismo sin voces extras que le sigan dentro o fuera.

Pero resumiendo, estoy feliz, muy feliz, aun si ya no se estar en ese estado; porque lo creí imposible, porque tengo fe en que las cosas inesperadas quizá siempre son las que pueden ser mejores, porque creo en el destino jugando a los dados y porque pese a que pueda o no (aunque haré lo imposible para que sea verdad) yo fui parte de ese número diminuto de seres elegidos, y eso me hace recordar que todos en algún momento deberían sentirse especiales por ser quienes son y aunque breve, me sentí así.

Y ahora espero la caída, como siempre, porque el alud no tardará. Pero por ahora, fingiré que puedo elegirme al menos una sola vez.

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