Ambivalencia

¿Fui yo o fue su escape?

¿A donde se fueron las palabras?

Tal vez se esconden detrás del rap fuera de la ventana en esta madrugada, o tal vez se escaparon en las pesadillas donde soy señalada por aquella ira y el dedo maligno que juzga sabiéndolo todo, que yo quise perder esas palabras, que yo desee terminar de volverme dos y dejar de ser sola una con dos mentes en lucha dentro.

Y este año que pasó tal vez no pude acordarme si era poeta o poesía, si era momento de volverse arte o artista. O dejar de ser una pieza para volverme un jugador, dejar a un lado la víctima del desorden para volverse un agente del caos, cambiar roles entre el puño y el costal, ser el golpe y la herida, ambos, ser el grito y la voz que lo atraviesa.  Ser la meta y el punto de partida.

Yendo costa abajo se olvida desde donde se está rodando. ¿y el alud tendrá final?

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Y ahora la verdad. Hace meses que no me atrevo a sentarme ante un teclado, y hace semanas que tengo miedo de tomarme el tiempo para saber que hay dentro de mi que valga la pena ser mencionado, y es que lo he olvidado de nuevo, que esto aquí son cartas para mi y no un recetario codificado de como veo la vida pretendiendo que todo es maravilloso, hace mucho que dejé de contarme a mi misma algo bello en estas cartas sin sentido.

El año que pasó inició bien, conocí a más personas de las que había sido capaz de conocer en los últimos 3 años, y con conocer me refiero a que me relacioné medio de verdad más allá de un "hola" y un "adios", lo que significa que logré tomarles aprecio, también logré involucrarme en algo, logré correr 10 vueltas diarias casi sin dolor, porque el dolor solo había desaparecido como fórmula mágica, llena de actividades y mi mente saturada apenas hubo espacios vacíos para caer en algún hueco o detenerme a mirar a través de los agujeros, aunque de la nada me di cuenta que estaba siendo observada. A la mitad las cosas cambiaron, aquella furia y sus palabras llenas de es muss sein, los dos planes rechazados y sobre todo su muerte, y con ésta mi culpa, mi shock, mi caída permanente, en forma casi literal me despegué de lo último por completo puro y humano que alguna vez albergó mi interior.

La segunda mitad solo fue un descenso inevitable, la segunda mitad fue como un grito incesante, un grito ahogado y sofocante que no parecía tener fin, un rasguño eterno en la punta de la garganta, bañado bajo el velo de la oníria tras la falta de sueño, viví días y noches sin fin aun cuando podían tenerlo. Todo en ello parece tan irreal, todo parece como un viaje sin retorno, en un instante estoy yo ahí gritando y al siguiente puedo verme reír luego todo se borra tras una risa sin fin, tal vez de una forma u otra terminé compartiendo sus mundos y a ratos eso me hacía sentir bien pero a otros no dejaba de parecerme que me encontraba en la esquina del precipicio o cayendo a lado de el. Y quise olvidarme del mundo de la misma forma que todos, y quise ser igual que todos, pero fallé en lo más importante, no son los hechos sino lo que nos mueve, y lo que me movía a mi seguía siendo aquel lobo a punto de escapar.

Y aprendí nuevas formas de lastimarme, y aprendí a dejar todo y temer hacerle frente en las pesadillas de una hora o dos. También aprendí que el tiempo se está agotando, que la desición esta tomada aunque yo aun no sepa si el gato dentro de la caja está vivo o muerto.

Al final me di cuenta que ya perdí todo de verdad, empezando por mi misma, que la gente torno a mi ya no es gente torno a mi, y el silencio será perpetuo, que solo serán más heridas involuntarias pero reales, que todo hacia mi es mentira porque yo solo soy una.

No me dejes sola Daniela, te abriré la puerta del armario, te dejaré salir, solo toma mi mano, solo no sueltes mi mano.

2 comentarios:

Keka Core dijo...

Wow dani como siempre no se lo que debo decir; siempre me quede sin palabras al leerte. Pero sigo aquí contigo a pesar de no saber que decir.

Miza Bittersweet dijo...

Esto me gusto mucho. Pero aunque sea "cotidiana", puedes tomar mi mano, ven, escapemos juntas, y aunque no sepa volar, ven, vamos a intentarlo juntas; si quieres hacerlo sola, entonces ven, que puedo intentar hacerte volar.