Voto al mando

Miro todo desde el fondo, desde la alcantarilla, luego llego al hecho de que la vida se detuvo cuando empecé a mirar atrás; tengo que ser franca, todos saben que al final nos convertimos en monstruos peores, es solo que aun no he querido aceptarlo aunque todo podría ser solo eso. En ocasiones vuelvo a los sitios donde solía haber alguien, al fin he logrado entender el sentimiento de ella, cuando me decía que ya no sabía si seguía escribiendo para nadie, pero aveces sigo volviendo a ese lugar, alimento aquel número creciente que me repite lo que no es y sobre todo me alimento de nuevo de esas palabras que con el tiempo he memorizado sin desearlo, algunas simplemente las he olvidado, a veces tengo charlas así, yo y el pasado, lo lamentable es que yo entienda todo eso hasta ahora, cuando la cuenta se ha superado y ya nadie vuelve, lo triste es que ya no puedo volver y decir que se que es, miles de charlas desperdiciadas; "y por otra parte esta el presente" trato de recordarme para volverme a aqui, pero no es real, entonces de nuevo no me reconozco, soy yo con otro rostro, yo y la verdad, y la verdad sigue siendo una mentira.

Desearía que todo fuese de nuevo un flujo constante, pero sigo volviendo a donde ya no existe, eso arde en mi, eso es lo único que aún arde en mi. Aun si tras las palabras se desmiembra la realidad, es aveces una llama que lo calcina todo y otras simplemente se convierte en la mentira. Y la pregunta tal cual en Inmortalidad  sigue saltando a la vista ¿Desde cuándo? ¿Cuánto ha sido real? ¿Dónde está la frontera?. ¿Fue cuando el tecnópata verde se escurrió de mi bolsillo? o ¿Cuándo el mes se disolvió en una noche eterna de ira, cólera, insomnio, gritos, risas ahogadas, horas-segundo, música en la cabeza, recorridos en las calles por madrugada?.

Tal vez realmente ella nunca apareció, tal vez nunca busqué o supe su nombre; ¿Fue desde aquel crepúsculo en la charla de verano sobre el techo?. O quizá nunca existió aquella estación, nunca existió la espera tras la vocesilla robot, quizá nunca recibí un mensaje avisando una llegada inminente.

O mas atrás, nunca estuve en aquel parque, bajo aquellas gotas de lluvia sentada en el suelo de algún sitio, quizá nunca miré hacia arriba ni esa vez ni la otra vez, quizá nunca hubo despedidas, quizá yo nunca subí al autobús, ni miré unas alas, ni una vez ni otra vez. Tal vez en la pantalla siempre he sido solo yo con mi misma, tal vez yo escribí todo desde el pasado para mi ahora, tal vez todo lo que queda solo soy yo, quizá soy solo yo.

Puede que la canción nunca sonara, ni la frase a Wendoline. Y entonces la rosa no pudo morir, yo nunca salí de abajo del escritorio, nunca salí de la caja de cartón; yo sigo oculta debajo de la cama, esperando a que el reloj vuelva a sonar.

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