Entre la madrugada y la voz.

Tengo atorada en medio de la voz una historia, una historia que habla de ti, de ellos, de todos, entre mas lo pienso mas creo que esa historia resume el por qué de nuestros pasos, anhelamos tanto aquello de lo que huímos odiamos tanto a lo que nos aferramos; pero entre mas lo pienso la historia se desvanece, se lo que quiero decir, quizá hasta por primera vez en todo este tiempo tambien se cómo quiero decirlo pero es la historia la que no quiere dejarme crearla, ella huye de mi y yo no tengo a nadie a quien seguir a través de ese laberinto (el señor conejo ha decidido cerrar la puerta tras su ausencia de muerte y con ello el reloj ha parado).

Se el nombre de la historia, apareció ante mi como una revelación; en mi, aquel nombre por si solo podría sentarse y hablar de ancestros o jugar una partida de pocker con la vida en su contraparte. En aquella charla que no existe, en aquel sueño que no es mas que este mundo, algo de pronto se encendió en mi. Tengo que encontrar las palabras antes que sea tarde, tengo que atar con cordones las frases que aun están aqui y no han logrado escapar lejos de mi, tengo que definirlo todo, anudar el boceto difuminado antes de que despierte del todo.

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