Winter

“A decir verdad, yo también estoy asustado, nada más que porque tengo miedo de que usted crea que le estoy proponiendo una aventura. Tal vez no me apartaría ni un milímetro de mi centro de sinceridad, si le dijera que lo que estoy buscando denodadamente es un acuerdo, una especie de convenio entre mi amor y su libertad. Ya sé, ya sé. Usted está pensando que la realidad es precisamente inversa: que lo que yo estoy buscando es justamente su amor y mi libertad.”*



¿Qué hay mal en mi para no ser capaz de entregarme plenamente a nada ni nadie?



Siempre abriendo corazas, siempre enmascarando ideas, siempre sumiéndome en charlatanería, siempre temiéndome,  negándome, perdiéndome.

Quizá estando cerca suyo sea capaz de salvarme si me permito abrir la puerta y dejar de mirar por las ventanas.

¿De dónde nace y dónde se asienta todo este miedo a renunciar a lo que no existe?

Siempre hay algo que me oprime, algo que me detiene, no puedo soltarme porque no conozco el nombre de este peso que no me deja creer ni saber ser, porque no puedo palparlo ni sentirlo salvo sus consecuencias.




Hoy empecé y terminé de leer La Tregua, otra de esas pequeñas bombas que se asientan e implotan en el alma, ahora solo repito una y otra vez un nombre, ¿Cómo puede un nombre significar tantas cosas distintas?, mi alma como un ovillo se acurruca en la historia breve de su madre, en la historia breve de todos esos sentimientos tan volátiles pero con una gran impronta; Y al final una única idea, una única cuestión más grande que todas las demás: 

¿Cuánto de mi vida lo he gastado en vivir de verdad?





*La tregua - Mario Benedetti

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