Autómatas que respiran bocanadas de agua

   Cada tanto despego mi vista de la página del libro en curso y miro, miro la hora "parece que ya ha pasado otra hora", miro el número de página, aunque no quiera siempre hago ese cálculo "¿Cuánto tiempo mas me durará la historia?", enciendo el wi-fi de mi celular y miro, miro esa ausencia de palabras, checo mi correo y lo borro todo apenas llega algo (aunque nunca hay nada), porque debe estar vacío. "Ya es hora" me digo cada tanto, "busca comida", "ve al baño", "bebe agua", "toma una ducha", "prepara una taza de té", "has ejercicio", "cambia de postura", "ya puedes encender el ventilador", también miro la luz através de mi ventana, "¿qué tan tarde será?", "ignora el reloj", pero no hago lo último, el reloj es mi báscula, mi verdadera obseción, aunque no quiera debo mirarlo, "ya es tiempo de dormir" si no lo mirase no dormiría hasta entrada la noche (como suele suceder), "aléjate del computador...". Lo que apenas y veo ahora es un calendario, he cambiado las entradas de mi diario (si, a veces llevo uno cuando no me da por arrancar y hacer añicos todas las hojas), ahora escribo solo encima "Martes del 2013", empiezo a creer que bastaría con solo poner el año.

Todas las veces que despierto de noche he podido detener mi impulso por mirar la hora "no es necesario, no importa la hora, aun no", sin embargo cuando despierto del todo tengo esa horrible sensación de saberlo, eran las 3, 5, las 9, y son imágenes tan fugaces de mi misma mirando números que no se si lo soñé o sucedió. Parece que lo miro inconscientemente lo cual es mucho peor.

He vuelto a comer tres veces al día (o eso creo), me obligo a no olvidarlo, no quiero pasar estos días preguntándone en si hoy he comido 5 veces o solo una.
Los días siguen pasando, mis dedos se detienen ante la idea de escribir nada, le temo a las noches y a los primeros rayos de sol, le temo a mi mente despierta y vivaz pero tambien a la cansada y frágil. Trato de no pensar, con el tiempo no se si al escribir empiezo a ser mas sincera conmigo o solo una vil mentirosa. 

Y espero ¡Oh la espera inmunda e inevitable que me asfixia!, pasan y pasan los días y Alicia aún no llega al país de las maravillas, pero llegará pronto, el reloj se escucha cada vez mas y mas cerca. Su interminable Tic-Toc.


Y ahora ya es hora de volver la vista a la página.



Pronto, pronto.
Pronto algo quizá habrá de suceder.
O quizá sea yo la que suceda.




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Un no se que, es ajena al texto pero la imagen me da vueltas la cabeza desde que la vi, a esto se resumen mis dias, fragmentos aleatorios sin sentido que lo embonan todo.

Miedo a hacer dos veces lo mismo.
Miedo a hacer dos veces lo mismo.

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2 comentarios:

H. dijo...

La imagen tiene algo que te llama, que te invita a fundirte en ella. Me gusta mucho.

Conozco muy bien esa situación. También suelo medir el tiempo (o las distancias) en el número de páginas que podría leer... Lo demás es mecánico.
A veces dejas la historia, accionas el mecanismo para ponerse a trabajar y finalmente, cuando el tiempo lo indica, vuelves a la historia.

¡Mira qué curioso! Alguien hace poco preguntó por qué sabía con exactitud a qué hora despertaba en la madrugada y es justo por el mismo motivo que tú: automáticamente miro la hora al despertar y así, esos 3:00am, 4:00am, 5:00am, se quedan guardados en mi cabeza.
En realidad, creo que es un hábito horrible pero ¿qué se le va a hacer? si ya nos acostumbró.
Por cierto, ¿estás de vacaciones? Este miedo nunca nos dejará. Nunca.
Pero qué bien se siente encontrarse en tus palabras, Suu.

PD: ¿Recomiendas leer "El cuento número trece?
Gracias y cuídate.

スウ dijo...

Es horrible es manía de despertar sin saber, al menos para mi, siento que no duermo o despierto sintiendo todo envuelto en una capa onírica.

Si, estoy de vacaciones ¿Tu también? debo suponer que si, lo sé, a veces trato de convencerme de que el miedo no me domina pero solo es algo pasajero, la realidad es que después de dar un paso recuerdo que el miedo nunca se fue y me imaginaré todo lo que se avecina en mi interior. yo extraño leer las tuyas.


En cuanto al cuento número trece, sin duda,verás, es un libro especial, la primera vez que lo leí (hace ya algunos años) la historia me atrapó y al terminarlo quería borrarme la historia de la cabeza solo para poder leerlo todo de nuevo (por eso lo leí de nuevo hasta ahora pero ya sabía las cosas mas importantes), pese a eso quizá podrías hallarle muchos defectos, no sé; creo que podría gustarte mucho o nada, pero tratándose de esa historia te diría que bien vale la pena darle una oportunidad.

Lo siento si no soy muy clara, me es difícil decir "si" o "no" al recomendar libros, mas cuando se trata de libros como éste que tienen su breve historia en mi vida, sin duda es de los pocos que me atrevería a recomendar a todo el mundo (y quizá ese es el problema), pero cada quien encuentra en las letras lo que desea ver.

Creo que me lo tomo muy enserio.