Historia de un instante sin reloj

   Subirse a un sitio alto y cantar, no importa qué sitio, no importa qué canción, tampoco importa que tan alto es alto; subir y cantar, si está triste es lo que se apodera de su mente, si está feliz es lo que se apodera de su mente, subir y cantar, abrir los brazos y hacer girar el mundo. Siempre la misma idea a sentimientos tan distintos.

Algo dentro de su mente sube y canta, al poco rato se quita los zapatos y empieza a bailar con los ojos cerrados, porque el mundo descalzo es mejor, porque los pies descalzos le gritan bailar, dar giros y giros, plié aquí, relevé allá, ya va por la tercera canción y ahora opta por hacer equilibrismos en la orilla del sitio más alto al que logra subir.

Quizá cante eternamente mientras siga subiendo, quizá cante aun sin voz, porque el canto viene mas allá de si, porque canta sin saber que sigue haciéndolo.

Quizá siga subiendo a sitios altos hasta que un día se entregue a su vértigo. Yo se que sube a sitios altos porque quiere caer pero tiene miedo, quiere caer y seguir cantando, caer sin alas y fingir volar con su danza, pero caer.

Ordinary summer´s day

2 comentarios:

H. dijo...

Si eres capaz de cantar, hazlo.
Si para no explotar o desaparecer, necesitas cantar, hazlo.
Si el canto te hace sentir viva, no es necesario reprimir el impulso.

Canta tan fuerte como puedas; canta aunque no afines; canta aunque no tenga sentido.

Si por el contrario, no eres capaz de cantar, también haz el intento.
Si necesitas explotar y desaparecer, canta mientras subes a un lugar alto y caes.
Si el canto te hace sentir viva pero no lo deseas, canta más.

Esa fue mi impresión.

スウ dijo...

Ojalá supiera serme fiel al menos en eso y dejar de reprimir mis impulsos.