Fragmentos

Conocí a una persona que solía "oler" los días de lluvia, tomaba el teléfono y me decía "parece que lloverá", "¿Lo dice tu olfato?" le preguntaba con ironía a lo que contestaba que así era, yo siempre trataba de olisquear fallidamente el aire a mi alrededor pero nunca logré diferenciar el olor, aun ahora siempre que huelo la lluvia es porque está cayendo ya sobre mi. Basta decir que siempre poco después de hablarme de su olfato a la lluvia empezaba a llover.

Hoy es un día de lluvia, me pregunto si significa que la temporada de lluvias ya llegó aquí para quedarse; me trae cierta nostalgia, no se si es el repiqueteo de la lluvia en mi ventana, si será por el olor a lluvia o si simplemente es que en estos momento escucho Black de Pearl Jam pero siento que las cosas dan vuelta mi cabeza como una noria con mis fragmentos sentados como pasajeros, así que este escrito será algo "random" (mas).

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Río

Hasta hace dos años siempre solía asociar los días de lluvia con la palabra "inundación", de niña siempre decía que afuera había un "río" y me gustaba mirar el agua y su corriente ir de izquierda a derecha, miraba como la gente trataba de cruzar quitándose los zapatos, miraba como los autos evitaban pasar o como se quedaban atascados a mitad de la noche sin poder salir. Si eran días de escuela los asociaba con zapatos chorreando agua, con huir de los flujos del "río", era una experta en buscar modos de cruzar, piedra tras piedra. Eso era cuando aun estaba en ese sitio al cual nunca pertenecí.

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Viaje

Fue hace muchos años atrás, cuando era una niña yo gané un viaje todo pagado junto con 159 niños más, le llamaban (le llaman) "el viaje de la superación ciudadana" por la llamada "ruta de la insurgencia" y precisamente íbamos por todos esos sitios, siete días viajando a bordo de un autobús, durmiendo y comiendo en hoteles en las diferentes ciudades involucradas con la independencia, visitábamos todo el día museos. Nunca he sabido qué pensar respecto a aquel suceso, personas llamándote "niño superado", un montón de niños juntos con gorras y chaquetas rojas con un gran ADO (nuestros patrocinadores) escrito a nuestras espaldas. Siendo sincera quizá haber ganado ese viaje fue lo único que realmente he conseguido habiéndolo deseado (o de las pocas cosas que he conseguido), porque lo desee durante mis seis años de primaria y por eso siempre me esforcé, conseguir aquel premio fue desde que me enteré que existía la única forma que vi de liberarme al menos por un pequeño lapso de mi destino.

Fue en esta parte de mi vida cuando empecé a salir en las fotografías, yo tomaba un montón de fotos, fotografiaba una placa en los pinos y una persona me dijo que no servía de nada si solo tomaba fotos a las cosas y lugares si yo no estaba en ellas, entonces me tomó una foto allí.

Supongo que no es algo fácil de comprender para aquellos quienes suelen tener una amplia libertad, pero en mi caso yo sabía que aquella iba ser mi única posibilidad de conocer otros lugares, de dormir fuera de casa, de librarme del yugo familiar. Recuerdo a los niños llorando, extrañando sus hogares, sus familias, llorando de felicidad al volver, pero yo no los comprendí ni los comprendo ahora.

Cuando volví soñé con todo lo sucedido, día tras día lo soñaba todo, no se cuánto tiempo fue así, pensaba que aquellos recuerdos eran valiosos para mi porque eran los primeros que hacía por mi misma.

Volví a ganar otro viaje 3 o 4 años después, ahora éramos 39 y fueron solo tres días, ahora nuestro patrocinador principal era televisa y colaboraba ADO, ahora era solo un autobús (y no cuatro), ahora había menos reglas, menos manejo de almas, aunque seguíamos moviendonos en grupos de cuatro en las habitaciones. Nos acompañaban en el autobús un historiador, un antropólogo, un reportero y camarógrafo (si, nos grababan, se acostumbra uno rápido a ser grabado siempre). Fuimos un grupo piloto, el proyecto se llamaba "Excelencia" por que se suponía que premiaba la excelencia académica, si todo salía bien con nosotros al año siguiente iría la siguiente generación (la primera), nos pidieron inventarnos una canción y ponernos un nombre, la canción eran un par de versos y nos llamamos a nosotros mismos "Líderes del movimiento", un movimiento que nunca inició, porque aunque todo salió bien con nosotros murió el proyecto.

Es algo difícil de describir, la forma en la que uno puede percibir el tiempo en casos así, un par de días pueden parecer lapsus de tiempo gigantes.

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Sueño

Yo llegué temprano, era un día de lluvia, apenas y había visto a aquella persona en años, apenas y habíamos hablado pero repentinamente me había invitado a escuchar su música, era sábado y recuerdo haber preguntado al de la recepción por "la persona que practica piano", "Al fondo a la izquierda" me dijo y al poco de empezar a caminar oí la música con notas aleatorias y empecé a seguirla, cuando llegué al lugar era un sitio más grande de lo que creí, y mas vacío, realmente solo estábamos los dos, dejó de tocar al verme entrar y me invitó a sentarme a su lado en el asiento del piano, cuando lo hice me rodeó con el brazo que estaba a lado de mi y siguió tocando. Se excusó diciendo que aun no tocaba tan bien pero yo sabía que no era cierto, mi madre me había contado que había visto su nombre en las noticias de la capital diciendo cosas buenas. En aquel momento apenas y sabía yo del nombre de las canciones aunque ya las hubiese escuchado cientos de veces, así que no supe hasta después que la canción que tocó era Claro de Luna, o al menos la única que recuerdo de las que tocó.

Sonreía de lado y tocaba mucho su cabello, llevaba ropa de color y ya no el negro que recordaba. me contó que vivía en la capital y a veces venía los fines de semana y tocaba ahí solo los sábados por la mañana.

Creo que siempre le admiré, su manera de tomar las cosas y dejarlas sin chistar, su manera de intentar, seguir, intentar de otra forma, la manera en que sus actos parecían siempre serle fiel.

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Ave

Era un día lluvioso, debió de haber sido viernes, no estoy ahora segura pero definitivamente era viernes; esperaba sentada en aquel lugar, apenas había terminado de llover, y yo me senté en el sitio menos mojado que hallé, yo esperaba sentada.

No supe cuánto esperé pero recuerdo de pronto haber visto sus alas.

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Cementerio





2 comentarios:

H. dijo...

Los viajes nos guían directo a la huida. Eras muy chica, eso fue hace muchos años ¿no? Me sorprende que lo recuerdes (y que no hubieras llorado ni comprendieras a los demás niños). Pero aún así, felicidades. Porque, justo como la persona que toca el piano y que aprendió a intentarlo de diferentes maneras, tú también lograste algo. Algo sólo para ti a base de mucho esfuerzo.
Y dos veces. O más.

Yo tampoco huelo los días de lluvia pero sé cuándo va a llover.
Disfruta los días de lluvia que tengas por allá... Tengo entendido que hay tormenta tropical. Por lo tanto, habrá más de esos.
No seas prisionera de la melancolía. Sólo disfruta de la lluvia y lo que ella te trae con su flujo.
Incluso, puede formar ríos; aguas que puedes seguir y emprender otro viaje.

スウ dijo...

Fue hace 8 años, hay cosas que no se olvidan, aquellas que dejan una impresión fuerte en mi. Aunque termino olvidando porqué lo sentía recuerdo que así lo sentía.

Si, la tormenta tropical pinta el cielo de blanco, prisionera de la melancolía... a veces siento que escribiéndolo lo dejo ser libre. Pero como un pájaro azul en mi corazón, en días así las memorias golpean a la puerta diciendo que quieren salir.