Trágame el infierno que nace dentro.

   Me fumaba y me calaba a breves instantes violentos, ¿qué vas a hacer mañana?, es decir hoy, es decir ayer. Decidí caminar por la vereda que no existe y salir de los pulmones de agua de un sin rumbo que extrañamente si se dirigía a alguna parte: a su vacío.

Me fumaba y me expulsaba, quiso cumplir así mi sueño de volar, pero, pero, pero. Ella llegó tarde a mañana, lo se aunque todavía no ocurre pero después de todo mañana fue ayer y ayer hubo un incendio de noche después de descubrir cosas ocultas, pobre, la miserable.

¿Hubo un antes?, claro que si, vino después. Violento, sacudida violenta, calada tras calada asciendo a los cielos nubosos en las lineas de flujo de quien me expulsa de si, me derrito y disgrego.

Hablar de mi es hablar del dolor de siempre, una sola frase "¿cómo has estado?" paso tanto tiempo callada que ya no se contestar con la verdad, y esa ves si que pensaba decirla pero resulta que no quería sentirme desgraciada. ¿cómo estoy? ven, fúmame y verás, será amargo o dulce, respuesta mutista, desvanece tu alma con mis cachos elevándose.

¿Cómo estoy? Si lo escribo aquí no acabo, basta decir un par de palabras: navajas, suicidio, debilidad.
No, no me parte mas nada, ni las preguntas ni las palabras, ni que me tomes entre tus manos y decidas incendiar mi centro como un millar de harakiris mientras me inhalas y expulsas. No me parte porque ya estoy quebrada. ¿Nací de naturaleza infeliz?, no lo sé, pero no deseo nada, no deseo que el mundo cambie, que me valoren, no deseo éxito ni trabajo ni familia, no deseo dinero ni hijos ni hogar, no deseo un esposo ni la casa en la cima de una montaña lejana, no deseo risas, no deseo mirar, no deseo aceptación, ni deseo que se pongan serios conmigo, puedo ser un ping pong al fin al cabo ya no existo. No deseo mañana. ¿Mi primer y último deseo? Acércate, se que ya lo sabes pero si te acercas igual lo susurraré a tu oído, mi primer y último deseo: morir.

Pero venga que he terminado hablando de mi, "¿cómo estoy?" no deberías preguntar, resulta que ahora a ti tampoco quiero contestarte con la verdad, trágate el "bien", no te ahogaré con mis lamentos. Mejor ven, mátame, fúmame hasta la última calada, destrúyeme. Ayúdame a acabar con esta tortura. Pronto, pronto.

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