Nos cubre el hielo de un silencio aterrador.

   Pensaba buscarte pero sin necesidad de hacerlo te encontré, estabas ahí guardado en mi ropero en aquella esquina inferior dentro de la pequeña caja blanca. Apenas pude notarte, escondido entre librillos verdes y la pirámide de papeles mordisqueados con palabras ahora sin sentido. ¿Te acuerdas cuando tenía un sentido? Obviamente es broma, se qué nunca hubo algo así como "sentido", "fin" o "meta". Solo íbamos a un lugar muy alto y desde ahí descendíamos hacia el vacío oscuro que poco a poco se llenaba de luz. Quizá solo era que le hallábamos luz a la oscuridad. 

En ese entonces hablaba yo de nostalgia lanzada hacia el futuro y me gustaba mucho pensar que era en exceso floja como para correr mas de un par de metros ¿Podrías reconocerme así ahora?, me gustaría decirte "He crecido" pero no, sigo igual, quizá aunque dijera que he crecido dirías que mientras que pudieras seguir mirándome desde arriba seguiría yo siendo "pequeña" por no decir enana. Entonces haría una mueca infantil y sacaría mi lengua como si ese fuera el sello de todo. Si, sigo siendo una infantil, aunque me pregunto si era algo que sabías bien, quizá a ojos vista siempre parecí una llorona que fanfarronea mucho y se viste raro al salir de casa. Ahora me visto tan normal que tacha de raro, creo que voy en reversa. 

Dime, ¿Te conseguiste equilibrar?, el tiempo pasa, a veces quisiera que no hubieras tenido razón cuando me dijiste que aunque desaparecieras seguirías aquí, en cada memoria que guardé. Desde entonces te encerraste en esa pequeña caja, ¿hace frío ahí? ¿El viento es capaz de llevarte cuando cierras los ojos? ¿Sigues teniendo ojos?. He dejado de escuchar tu voz, porque en mi memoria la voz no existe, la música aún me hace llorar, ¿es porque mis lágrimas entienden lo que yo no logro comprender?. 

Sigo pateando al mundo cada tanto mientras este parece sonreírme, pero aunque me sonría yo no sonrío. Sigue siendo como en aquella foto con la sonrisa falsa. Ahora solo existe Hermes, ya no hay Apolo, nunca hubo Hércules.

[fuente]
Me hago diminuta, tomo del frasco que dice DRINK ME, me vuelvo aun más diminuta, abro la puerta blanca, de la caja blanca, dentro solo hay paredes rojas, los librillos verdes son gigantes, escalo los trozos de papel con letras que formarían un párrafo inconexo; pongo un pie en miércoles, otro en 28, el siguiente pie va a parar a una montaña de garabatos ilegibles, debí haber estado muy mal cuando lo "escribí"; en la cima hay una casa de papel, dentro estás tu, ahora te has vuelto un hombre de hielo, sale escarcha de tus ojos cada vez que parpadeas ¿cómo lograste acostumbrarte?, miras el horizonte, como si la montaña escalada fuera nieve y hielo perpetuo; sonríes y dejas ver tus dientes blancos, parece que fueras a agrietarte si das un solo paso o deshacerte. Ya no tienes rostro, o quizá no logre ver otra cosa que la escarcha que destellas. Afuera empiezan a caer los copos de nieve, al acercarme a la ventana me doy cuenta que  la nieve no cae si no sube, es un incendio de nieve y tu sigues sonriendo. 

-El incendio volverá nieve las memorias, así ya no estaré aquí, ni si quiera en cenizas.- Me dices sonriendo.

La luz alumbra tu sonrisa hacia abajo. No puedo dejar de mirarte pero ya no sé quien eres, empiezas a subir, eres parte de esta nevada invertida, te incendias de nieve y cada vez logro distinguirte menos, olvido porqué vine a aquí, con tu mano me das un plato con una rebanada de pastel, una nota a lado dice EAT ME y yo accedo; doy una mordida y empiezo a levantarme, crezco, más, más, ahora logro verte desde arriba y la tormenta no sube tan rápido como yo crezco. Ya no logro verte, solo veo tu sonrisa, aun sonríes, sonríes tan hacia abajo que cualquiera desde aquí arriba podría decir que estás triste.

Al recuperar mi tamaño original ya no hay caja. Pero te encontré, justo antes de que lograras perderte para siempre. 

Beyond the horizon




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