La soledad de los números primos



   "Los números primos sólo son exactamente divisibles por 1 y por sí mismos. Ocupan su sitio en la infinita serie de los números naturales y están, como todos los demás, emparedados entre otros dos números, aunque ellos más separados entre sí. Son números solitarios, sospechosos, y por eso encantaban a Mattia, que unas veces pensaba que en esa serie figuraban por error, como perlas ensartadas en un collar, y otras veces que también ellos querrían ser como los demás, números normales y corrientes, y que por alguna razón no podían. Esto último lo pensaba sobre todo por la noche, en ese estado previo al sueño en que la mente produce mil imágenes caóticas y es demasiado débil para engañarse a sí misma.

En primer curso de la universidad había estudiado ciertos números primos más especiales que el resto, y a los que los matemáticos llaman primos gemelos: son parejas de primos sucesivos, o mejor, casi sucesivos, ya que entre ellos siempre hay un número par que les impide ir realmente unidos, como el 11 y el 13, el 17 y el 19, el 41 y el 43. Si se tiene paciencia y se sigue contando, se descubre que dichas parejas aparecen cada vez con menos frecuencia. Lo que encontramos son números primos aislados, como perdidos en ese espacio silencioso y rítmico hecho de cifras, y uno tiene la angustiosa sensación de que las parejas halladas anteriormente no son sino hechos fortuitos, y que el verdadero destino de los números primos es quedarse solos. Pero cuando, ya cansados de contar, nos disponemos a dejarlo, topamos de pronto con otros dos gemelos estrechamente unidos. Es convencimiento general entre los matemáticos que, por muy atrás que quede la última pareja, siempre acabará apareciendo otra, aunque hasta ese momento nadie pueda predecir dónde.

Mattia pensaba que él y Alice eran eso, dos primos gemelos solos y perdidos, próximos pero nunca juntos."

-La soledad de los números primos- Paolo Giordano



Alice es una chica en muchos sentidos común, pero deja la sensación de que por mas que haga algo, aunque sea algo normal nada le llena del todo; trata de encajar pero nunca podrá sentirse igual a todos. Tiene un pasado que la detiene mientras camina. Alice padece un ED (Eating Disorder), pero aunque forma un pequeño pilar en la historia eso (al menos para mi) no importa (tanto) en el libro. 

Mattia tiene un pasado, una tormenta, un fantasma, un secreto que todos conocen y uno que guarda dentro de si, Mattia es lo mas parecido a un genio matemático, le gusta mirar todo lo que los demás no suelen ver, es ¿retraído?, solitario, callado. Él es un enigma que quizá ni el logra conocer bien. Mattia ¿se entierra un bisturí en plena disección en su clase de biología?, y al igual que Alice hay una línea gigante que los separa de sus padres aunque siguen ahí. Y a pesar de ser solitarios ambos lo son a raíces distintas.

¿Y el libro?, el libro es un hilo rojo del destino, el libro es lo que mi maestro medio odiado llamaría "la historia de la otra costilla"*. Soul mates never die. Un pasar de los años como un pasar de las páginas, una sensación que no se va. Una soledad que solo muta.


[...]
Tardé casi ocho meses en leer el libro. Existe una película (¿Italiana?) la cual si no mal recuerdo vi antes de leer el libro; a diferencia de mucha gente me gusta esa sensación, la de pasar la línea entre un libro y una película (o en este caso en viceversa), aunque a manera personal ninguna sensación se compara con ver una película de un libro que ya leí, no importa lo bueno o malo del libro en general,  me gusta ver con mis propios ojos que tan parecido planteó alguien mas las imágenes que yo me cree en mi cabeza. A diferencia de muchos siempre lo divido en mi cabeza, lo que significa que en mi mente los personajes toman su propia forma sin importar haber visto antes a los actores (como en el caso de la soledad de los números primos). 

Entonces, tardé casi ocho meses en leer el libro... quizá una de las razones fuera que ya había visto la película; quizá fue porque tenía miedo, tarde tanto porque tenía miedo de lo que había ahí. Es un libro fácil, de escritura simple (quizá a veces demasiado simple), o quizá pensé eso porque cuando lo encontré había terminado de leer "La insoportable levedad del ser" y "La elegancia del erizo", creo que comparado con el erizo mucho se queda textualmente pobre. El libro es fácil y nadie que no se considere a si mismo "un número primo" verá algo de valor entre sus páginas, es como el mar, ¿Te gusta el mar azul claro-cristalino o la sensación de hundirte en el agua mientras te golpean las olas?, si es solo lo primero en definitiva no hay nada bueno de este libro que puedan hallar.

La película aunque difiere en parte del libro tiene imágenes que quedaron hirviendo en mi memoria directas a mi consciencia, imágenes que en el libro a penas flotaron y viceversa. Creo que la película es en parte más turbia porque arrastran a uno hasta el final con desesperación a aquel "secreto" que en el libro es sabido casi desde el principio, pero como siempre, hay muchas cosas que no aparecen en la película.

Quizá como "libro" no sea mi preferido, pero como historia es tan directa a mi interior como 5 centímetros por segundo o Voces de una estrella distante. Hablar de la soledad de los números primos es para mi harakiri. Si, tardé ocho meses en armarme de valor para leerlo, pero al final un fin de semana libre bastó. Tardé demasiado en escribir esto, se que es difícil escribir algo "real".

Al final del libro suena en el aire una canción (entonces me digo a mi misma ¿Por qué entre todas las canciones tenía que ser precisamente de Damien Rice?). Al final, ese es es el final.



"Por primera vez sintió que la inmensa distancia que los separaba era insignificante. Estaba convencida de que él seguía en el mismo sitio, donde ya le había escrito algunas veces, muchos años antes. [...]Porque estaban unidos por un hilo invisible, oculto entre mil cosas de poca importancia, que sólo podía existir entre dos personas como ellos: dos soledades que se reconocían."






*En el principio del Génesis Dios creó a Adán y a partir de la costilla de éste creó a Eva, "el hombre siempre buscará a la mujer que salió de si, su otra costilla, pero jamás podrá volver a si, porque de dónde salió una costilla no puede entrar otra, no podrá volver jamás. Y vivirá así, y llorará así, y pensará en esa mujer, en su otra costilla, y se casará y tendrá hijos y seguirá pensando en aquella que fue su otra costilla, entonces ¿por qué lamentarse tanto?" -F. 

Nota: Aquello me hace recordar una frase de un poema que al parecer nunca existió: La mujer que mas amé fue la que nunca tuve

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