dæmon

Siento como si me hubieran separado de mi daimonion. O como si la sombra de Peter Pan que había sido cosida a mis talones ahora hubiera vuelto a nunca jamás.

Vacía, faltante, lejana, pusilánime, exánime.

Falta lluvia, falta Luna.

Ya no recuerdo mi nombre. Pero no logro pararme de los suelos en los que me senté (y asenté). 

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Amanece junto con mis pies en la gravilla de la pista. ¿Qué es arrepentimiento?
100 metros y respiro en siete (todo es nada). ¿Qué se supone que iba a usar de motor? "Fuel" 
Si corro sola no hay nadie a quien deba adaptar mi respiración. Eran palabras
3 vueltas de 400 metros suman 1.2 kilómetros, mas 200 metros ¿fueron 200?, más, más. Y no pienso.
2 kilómetros, 3 kilómetros. ¿cuánto será al mes?. No debería parar.

De pronto no hay de que huir, pienso en los aviones que surcan el cielo y quiero quebrarlos y despedazarlo al igual que lo demás; estoy siendo infantil, ¿pero de qué?, ya no logro recordarlo, la razón por la que supe desde la noche anterior que "NECESITABA" correr.  Porque correr desvanece lo que ya había dentro sin pensar en nada (ya no necesito combustible psicológico).

Di los primeros pasos largos pensando en que correr con heridas ardiendo a los costados es menos doloroso de lo que esperaba y pienso que pronto dolerá también mi respiración fallida, pero cuando llega el dolor sabe amargo, tan amargo como lo deseaba. Recuerdo entonces que correr no es para mi más que la huida pero la gloria está en esa primera bocanada de aire después de que todo falte. El primer aliento de regreso a la vida, en ese en el que olvido que olvidé mi nombre y mi temor y mi falta de alma.

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¿Dónde estás Gigante Jack? préstame un poco de tu sombra, solo un poco, solo poco tiempo.

Me he convertido del todo ahora en un número primo.
Entonces me siento como una lata metálica sola vagando en el espacio.

No, es que yo y mi daimonion no existe más, es que yo soy bruja y estoy ahora en una dimensión diferente a mi daiomonion. Ojalá fuera una bruja pero así, así solo puedo sentirme muerta aunque ya lo estaba.

Aunque ya no sé de lo que estoy hablando, todo quedó atrás en el kilómetro cero, ya no se nada, ya no puedo ver nada.  Nada sucedió (detrás de las sombra), lo que queda es lo que siempre ha parecido (y sin embargo después de mucho la piel se pudo pintar de rojo).

Todo quedó en el primer instante en que terminé de ver Cloud Atlas.


Y un final de un libro, para un borrado de memoria (o una cabeza que se vuelve borrador).

"Y yo me pregunto: ¿quién ha soñado? ¿Quién ha soñado esta historia? ¿Quién la ha imaginado? ¿Ella? ¿Él? ¿Los dos? ¿El uno para el otro? Y, a partir de ese momento, ¿se habrá transformado su vida real en esa pérfida fantasía? Pero ¿En qué momento? ¿Cuándo el tren se hundió bajo el mar de la Mancha? ¿Antes? ¿La mañana en que ella anunció que se iba a Londres? ¿O antes aún? ¿El día en que, en el consultorio del grafólogo, ella volvió a encontrar el camarero del bar de la ciudad normanda? ¿O antes aún? ¿Cuando Jean-Marc le envió la primera carta? Pero ¿Las habrá enviado realmente? ¿O las habrá escrito tan sólo en su imaginación? ¿En qué momento preciso lo real se convirtió en irreal, la realidad en ensoñación? ¿Dónde estaba la frontera? ¿Dónde está la frontera?"

*La identidad - Milan Kundera




Pero si, siempre fui "bruja" porque mi daimonion siempre fue ave.

2 comentarios:

Ambedo dijo...

Me da gusto saber que has corrido. Corriste una cantidad considerable. Sigue así aunque Daemon/daiomonion/gigante vengan o se vayan.

Mary Suu dijo...

Seguiré corriendo tan deprisa como me succione la mente las ideas.