Cicatriz

Si tuviera que decir una verdad, diría que todo es mentira.

Alguien huye a una habitación que no le pertenece y se encierra mientras una voz suena del otro lado gritando a media ironía "¿Ahora vas a encerrarte en mi cuarto?". Alguien quiere no escuchar ninguna voz y empieza a golpear el costal de box aun en el suelo mirando como sus puños se vuelven rojos, mas rojos, piensa que quizá si golpea más duro, si sigue golpeando sus puños empezarán a sangrar; de pronto alguien también está gritando pero no se escucha, tampoco escucha la otra voz mientras le abre por fin la puerta y solo vuelve a golpear el costal "¿Qué sucede contigo?" logra oír por fin, pero alguien no lo sabe, no lo sabe, solo sabe que ya no arde y quiere lastimar a un costal inerte y lastimarse. 

El costal resbala por el suelo de la habitación mientras los puños de alguien están rojos y arden pero sabe que no arderán lo suficiente, que no durará lo suficiente. Alguien empieza a patear el costal, con fuerza, quiere sumirse o romperse el pie en el intento, patea una y otra vez con una y otra pierna, se agacha más y lo golpea con los puños de nuevo o al menos eso intenta, ahí hay otra persona; entonces alguien cae al suelo, se tira al suelo como un ovillo y empieza a llorar o quizá ya lo hacía desde antes pero no lograba escucharse porque no lograba escuchar nada.

Alguien se sienta en el suelo y llora, llora como si nada pudiera hacer más que llorar y enterrar las uñas de sus dedos en los pulgares de cada mano. Alguien recuerda el filo de un cristal que nunca ha sentido y sigue llorando, alguien está gritando mientras la voz le sigue hablando y piensa en que al día siguiente el ardor se habrá ido y quiere seguirlo sintiendo, alguien piensa que el cuerpo empezará a cicatrizar en un par de días mientras el alma seguirá igual de rota. 


Pero sigue llorando. llora tanto que no puede respirar. 


La voz seca las lágrimas de alguien, la voz dice que no entiende pero acepta, la voz le da la mano a alguien y da un paso tras otro. Alguien se sienta en una mesa ante un plato de comida y luego otro de fruta, la voz alimenta a alguien cucharada tras cucharada, alguien está inerte, alguien mira la pantalla de televisión como si lo de adentro hubiera sido toda su vida por completo ajeno mientras la comida se mastica en su garganta como acto reflejo.



Si tuviera que decir una verdad diría que:

  • No morirán más niños de África si dejo de comer.
  • No dejaré de sentirme infeliz por saber que hay mas infelices que yo.
  • De nada sirve que otros crean que tengo la capacidad para lograr lo que desee si no deseo nada, si lo sufro todo.
  • De nada sirve que ya no exista la jaula si ya no tengo alas.
  • No odio a la jaula porque no me deje salir si no porque eliminó por completo mi deseo de ser libre.
  • Odio las cadenas por haberme convertido en esto.


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