Mi mundo en desenfoque

Siempre olvido como veo, como veo realmente yo con mis ojos de verdad y no los prestados. Cuando era niña (antes de los 8) recuerdo haberle preguntado a mi madre qué significaba no ver bien, o un más simple "¿Cómo ve alguien que necesita lentes si no los usa?" como era de esperarse no le entendí a su respuesta, más que por entender era que no podía imaginarlo. Poco tiempo después empecé a necesitar anteojos y entonces lo comprendí, aunque eso no significaba que tuviera la respuesta a mi propia pregunta en ese momento.

¿Cómo ve alguien que ve mal si no usa lentes? Como un proyector desenfocado.

Aunque necesité anteojos desde los 8 años me negué a usarlos excepto para ver el pizarrón en la escuela, aprendí a mirar sin poder ver. Tardé algo de tiempo, recuerdo que cuando iba en la primaria siempre esperaba a que algún amigo me dijera que había visto a mi padre parado en la banqueta de enfrente esperándome y fingía que no lo había notado, lo cierto era que si que veía a alguien parado ahí pero nunca estaba segura si era mi padre o simplemente un extraño. Con el tiempo aprendí a distinguir a la gente por sus modos de conducirse, movimientos corporales, tipos de vestimenta (o lo que alcanzaba a ver de ella). Distinguía los letreros en las calles por las manchas que alcanzaba a notar, por más mal que veas una mancha gigante amarilla a metros arriba de ti casi siempre será de Mc Donalds. Así me adapté a un mundo donde todo para mi era desenfocado.

Visión con astigmatismo


La primera vez que me puse unos lentes de contacto llevaba ya casi 7 años viviendo a lo borroso (ya que literalmente solo usaba mis gafas para mirar al pizarrón y nunca volteaba a mirar lo demás), lo primero que pensé cuando vi el mundo con nuevos ojos fue que las cosas eran mas bellas de lo que recordaba y que visualmente todas las personas eran feas (recuerdo mucho esto último), incluso yo. Quizá por eso me acostumbré a que la gente me pareciera fea y atribuyera la belleza  en la gente a cosas no tan visuales.

Me costaba trabajo leer, porque las letras eran mas pequeñas, y caminar porque el suelo estaba más cerca de mi, nunca tuve problema para tomar objetos, pero si empezó a obsesionarme el mirar la Luna, hasta entonces solo era una mancha blanca difusa. También tardé tiempo en reconocerme y acostumbrarme a mi misma en los reflejos. Para ese entonces la graduación de mis lentes debe haber sido un 2.5/2.75. Pero dejé de caminar en mundo sin rostros.

A partir de ahí me resumí a observar mi retroceso visual, algo que ya hacía desde antes pero el cambio no era tan drástico, siempre cerraba (cierro) un ojo y miraba con el otro, miraba cosas lejanas, me recordaba hasta donde podía ver y me lamentaba cuando ya no lograba ver cosas aunque seguía sabiendo qué eran o qué decían las letras de tal o cual caja lejana (Una P siempre parece una P aunque esté borrosa), pero en los primeros 7 años mi vista no empeoró tanto como cuando empecé usar siempre los lentes de contacto, quizá fue porque simplemente deje de saber como veía yo por mi misma.

Ahora tengo 4 ó 4.5 ó 5 (realmente no lo recuerdo, y mi astigmatismo) en este caso en mi vida (y quizá solo en éste) los número nunca me han importado tanto; llegó un momento de mi vida en que dejé de ver que tanto podía distinguir el título de aquel libro en la repisa de mi librero y terminé mirando solo mis manos "¿Hasta que distancia de mi puedo distinguir los dedos de mis manos?", ya no soy capaz de verlos, cada vez deben estar mis manos más y mas cerca, ya no soy capaz de leer un libro sin lentes al menos que me resuma a leer entre sombras e interpretación de manchas de letras.

Recuerdo mucho una vez que mi examen de la vista fue por primera vez con una pizarra electrónica en donde ponían letras y figuras en lugar del típico cartel con una "E" gigante arriba. "¿Qué ves?" me dijo el oftalmólogo (Había ido a ver a un oftalmólogo no estaba en una óptica en busca de lentes nuevos), me tomó por sorpresa por un simple detalle: No veía nada. Fue la primera vez que dejé de ver la letra gigante o su sombra. Desde entonces cuando me siento y me dicen "¿Hasta que renglón ves?" solo digo "No veo nada, se que la de arriba es una 'E' pero no la veo".

A veces olvido que veo mal, que mi mundo es en las sombras, rostros de sombras, sombras que caminan, sombras que se mueven, personajes sin rostro que me hablan. Un mundo de desenfoque, donde las noches se resumen a los colores de los semáforos y las luces delanteras y traseras de los automóviles, un espectáculo rojo, amarillo, verde y un par de luces estrafalarias. Un mundo sin Luna.

Ayer estaba por cerrar mis ojos para dormir cuando me pregunté a mi misma si ya me había quitado mis pupilentes, miré a la ventana y no supe distinguir si lo que veía era con mis ojos o no, miré y miré, toqué mi ojo derecho y moví y jalé, ahí estaba mi lente en mis dedos, cerré un ojo y luego el otro, en definitiva solo la mitad de esa visión era la mía, la verdadera, fui a mi escritorio, guardé ambos lentes de contacto en su estuche, volví a mirar: Esta si eres tu, este es si tu mundo Daniela.


Quizá por eso me gusten tanto las imágenes borrosas, porque en el mundo que soy capaz de ver así son todas las cosas.

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