Le rêve

Odio todo lo que me compromete, porque entonces no puedo ser yo, aquella que mira las ventanas laterales de los autobuses mientras la gente se pregunta si los miro a ellos, pero lo cierto es que apenas y noto a las personas cuando miro las ventanas, porque lo que miro siempre es la Luna que se esconde detrás y que aquella gente a veces ignora.

Lo que compromete no me deja ser y entonces no puedo detenerme a mirar porque siento que todo me persigue, pero yo solo soy la que se está persiguiendo.



Por eso odio al tiempo, como un recuerdo rotundo de un compromiso temporal; por eso siempre estoy huyendo, por eso siempre me escapo de la gente y de los sitios, por eso siempre quiero esconderme; el tiempo me dice "tienes un par de minutos para ser tu" entonces me escondo con fuerza hasta que mi otra yo me encuentre y quiera sacarme a la luz. "Ven, no te irá mal" me canta una voz en mi cabeza; No todos son tan malos, no todo está mal, no todos son villanos queriéndote matar.

Por eso me escondo de los libros, cuando empiezan a saber a compromiso, y también de las personas, de todo cuando todo se vuelve compromiso para mi.

Mi mente viaja a una caja de un metro volumétrico, me siento, me tiro, me giro y enrollo en esa idea de espacio definido pero que no existe.

También sucede que cuando el sentimiento lo transformo en concepto se ve tajantemente alterado y deformado, y cuando ese concepto lo saco a la luz no solo está alterado si no se ha vuelto algo grotesco, como los sonidos y la luz.

Hace mucho tiempo que dejó de importar lo que opinase la gente sobre este lugar o algún lugar, me lo repito y solo puede significar que es mentira, quizá use a la gente como escusa, si pensase en escribirme solo a mi terminaría parando porque ¿quién soy yo?. Tampoco necesito a personas en concreto, quizá me baste con el concepto antes de que se deforme a sujetos grotescos nada oníricos; quizá solo me baste con el pensamiento de la mirada lejana de nadie en particular.

"Es porque cuando lo muestras, lo haces tuyo y toma más poder"

Supongo que debo creerle a ella, ella es la psicóloga y yo la chica que lleva cuatro años sentándose frente a un escritorio fingiendo a pedazos ser lo que no existe salvo en idea utópicamente ideal y perfecta (por más redundante que esas tres palabras juntas suenen). Para que esto sea mío, al menos alguien además de mi debe verlo (Y eso sabe a compromiso, por eso me marcho).



-Miss Eye, aparece y desaparece usted
-Me gusta desaparecer
-Y aparecer de nuevo
-Es que si no aparezco no puedo volver a desaparecer


En poco tiempo he eliminado casi todo lo que significaba un yo-mundo (léase yo unión mundo), no me duele, me intranquiliza; al menos cuando pienso que los seres humanos deben tener uniones. No puedo pasar mi vida encerrada entre páginas de ficción o tiempos pasados filosóficos, tengo que aceptar esos pequeños gigantes detalles de mi realidad, como mi carrera y mi cada vez mas creciente odio hacia ella, como mi repulsión ante la idea de mi misma frente a meses de escuela, mi también grotesca metamorfosis en busca de un "perfecto" aunque lo que haga lo deteste; como tener que estarlo haciendo lo mejor que pueda y odiándolo a la vez casi con la misma fuerza; como la gente que se que no me importa del modo en que mi mente me dice que debería importarme, como todos esos conceptos sentimentalistas que al tratar de ser proyectados o trasladados a lo real del mundo físico se convierten en abrumadoras y deformadas "cosas" reales y tangibles; mejor me quedo con mis ideas, en mis ideas casi todo lo ajeno a mi es bello.

Mi unión con el mundo se vuelve un "debe", un compromiso, un "despiértate y habla", un "sonríe y habla", un "habla". Y la idea de hablar me encierra mentalmente en mi caja de 1m X 1m.



Pero al igual que las casas son cárceles que se cierran por dentro, yo soy una cárcel que se cuelga su llave de escape al cuello para no huir de mi.









-Ilustraciones de Yoko Tanji

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