Las memorias siempre escapan, tienen alas y desean ser libres.

Cuando era niña solía caerme a menudo, siempre iba corriendo por todos lados, desde entonces corría por la vida como si correr de todo fuese siempre el modo correcto, corría y caía, caía a menudo y por ello mi padre siempre insistía en enseñarnos a mi hermana y a mi a cómo era el "modo correcto de caer". Para él, siempre ha sido más importante el aprender a caer; fue así cuando nos enseñó a andar en patines, fue así cuando me enseñó a andar en bicicleta, nos obligaba a caer, nos hacía caer una y otra vez hasta ya no tener miedo, antes de aprender algo nuevo siempre me enseñó a caer.

"Agáchate", "mete las manos", "pon las rodillas", "usa los codos" "nunca te dejes caer hacia atrás", "siempre obliga a tu cuerpo a caer hacia adelante" "si estas en patines no pongas el freno hacia adelante, agáchate, usa tus rodillas" "si caes hacia atrás usa las manos" "si vas a caer en bici ¡salta!" "REFLEJOS". La palabra "reflejos" fue de las primeras que atormentaron mi mente cada segundo, "debo tener buenos reflejos" "debo darme cuenta de todo lo que sucede a mi alrededor y tener reflejos".

Cuando era niña solía caerme a menudo, siempre iba corriendo por todos lados, caía porque me gustaba correr con los ojos cerrados mientras tocaba con mi mano ligeramente la superficie de la pared. Me caía y tan rápido como caía me levantaba, miraba si tenía alguna herida en un lugar diferente a mis manos, codos y rodillas y volvía a correr.

Creo que fui feliz. Recuerdo mis caídas con orgullo infante, no ahora, si no en aquel entonces, recuerdo que cuando caía me sentía orgullosa de mi misma de haber sabido caer, de haber sabido protegerme y no haber solo caído de bruces como veía a muchos niños y adultos caer, "¿qué nadie les enseñó?" me preguntaba a mi misma, "¿es qué nadie les enseñó a caer?"

Gateas, caes, caminas, corres. ¿Porqué creen que caer no está dentro de esa línea de acciones que aprender?.

Como todo, yo aprendí a caer antes de caminar.
Aprendí a ser menos que eso antes de ser todo menos eso.

Cuando era niña y caía  pensaba en que debía levantarme rápido, antes de que alguien llegara, antes de que alguien quisiera ayudarme y me preguntará "¿estás bien?" estaba bien, pero aun así rompía a llorar, me hacía llorar su preocupación no mi caída. ¿Una tacita de porcelana? decía mi abuela y lo recuerdo aunque solo tuviese 3 años. "Daniela es como una tacita de porcelana y por cualquier cosa se rompe", era verdad.

No se cuando tomé pegamento ultra fuerte y lo embarré en cada cacho de esa tacita de porcelana, cuando la  envolví de plomo aparentemente indestructible, una máscara inescrutable.

Quizá fue cuando empecé a levantarme rápido y seguir corriendo antes de que alguien lograse llegar a mi.



Quizá por eso ya nadie llega a mi antes de que me levante.







Pero aún hoy, puedo decir que mi padre me enseñó a caer.



Nunca esperé que él me sacase a bailar, 
aunque fuese un baile de graduados con sus padres.
Siempre ha sido renuente a jugar roles sociales.
Y aun así bailamos durante aquella canción....

"... My life is brilliant. 
My love is pure. 
I saw an angel. 
Of that I'm sure. 
She smiled at me on the subway. 
She was with another man. 
But I won't lose no sleep on that, 
'Cause I've got a plan...


...There must be an angel with a smile on her face, 

When she thought up that I should be with you. 
But it's time to face the truth, 

I will never be with you..."


No hay comentarios: